La luna seguía mis pasos,
entendí ver la luz
pero ahora que lo pienso,
ella me vio a mí.
No supe que hacer,
sentía todo cada vez más y más oscuro,
me sentía en un cubo atado de pies a cabeza,
lo evidente no tenía orden,
nada se cuestionaba,
sólo el reflejo de la luz que creía llegar.
Paso a paso «me acerqué a ella»,
lo pongo entre comillas
porque la realidad es otra.
Mi corazón quedó ahí,
en ese sin salidas que algunos llaman amor.
La luz me abrió los ojos
y permitió así que viese mi verdadero camino,
un camino sin oscuridad y lleno de mí en todos los rincones del corredor.
“Solo en la oscuridad puedes ver las estrellas”
– Martin Luther.
¡Me encantó el poema!
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